jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Cuánto es suficiente?

Mientras buscamos la respuesta a la pregunta del millón ('¿Cómo salir de la crisis?'), Robert y Edward Skidelsky ponen sobre el tapete otra cuestión menos apremiante, pero sin duda más profunda: '¿Cuánto es suficiente?'. Así se titula el libro que publicará próximamente la editorial Crítica, después de una gestación tan larga como la propia crisis...

Robert Skidelsky, biógrafo por excelencia de John Maynard Keynes, ha querido rescatar a tiempo uno de los legajos más olvidados del 'maestro': 'Posibilidades económicas para nuestros nietos'. En plena Gran Depresión, sin dejarse amilanar por los nubarrones, Keynes vaticinó que en el 2030 los países desarrollados tendrían lo 'suficiente' como para permitirnos trabajar 15 horas semanales y redefinir nuestras prioridades.

Se equivocó Keynes, está claro. El apetito insaciable por la acumulación material ha seguido alimentando la máquina hasta llegar donde estamos. Pero Robert Skidelsky y su hijo Edward (filósofo) se proponen resucitar la premisa del 'maestro' y poner al día su visión de 'la buena vida' para cuando llegue, si es que llega, la salida del túnel.

Mientras buscamos la respuesta a la pregunta del millón ('¿Cómo salir de la crisis?'), Robert y Edward Skidelsky ponen sobre el tapete otra cuestión menos apremiante, pero sin duda más profunda: '¿Cuánto es suficiente?'. Así se titula el libro que publicará próximamente la editorial Crítica, después de una gestación tan larga como la propia crisis...
Robert Skidelsky, biógrafo por excelencia de John Maynard Keynes, ha querido rescatar a tiempo uno de los legajos más olvidados del 'maestro': 'Posibilidades económicas para nuestros nietos'. En plena Gran Depresión, sin dejarse amilanar por los nubarrones, Keynes vaticinó que en el 2030 los países desarrollados tendrían lo 'suficiente' como para permitirnos trabajar 15 horas semanales y redefinir nuestras prioridades.
Se equivocó Keynes, está claro. El apetito insaciable por la acumulación material ha seguido alimentando la máquina hasta llegar donde estamos. Pero Robert Skidelsky y su hijo Edward (filósofo) se proponen resucitar la premisa del 'maestro' y poner al día su visión de 'la buena vida' para cuando llegue, si es que llega, la salida del túnel.

'Un futuro distinto y mejor' "

Por supuesto que Keynes admitía la urgencia de cómo recuperarse de la Gran Depresión", admite Skidelsky. "De hecho, muchos países usaron sus principios de un papel más activo del Estado para lograr la recuperación económica. Pero Keynes intentaba al mismo tiempo mirar a largo plazo y vislumbrar un futuro distinto y mejor. Consideraba que la Gran Depresión era el síntoma doloroso del paso de un período económico a otro, algo parecido a lo que está ocurriendo ahora".

Desde su oficina en Westminster, Lord Skidelsky nos invita a imaginar la sociedad a la que aspiramos en diez o veinte años, aunque por el camino haya que volver (temporalmente) por la vía del crecimiento en el sentido más ortodoxo... "Tenemos que volver al menos al nivel de empleo que existía antes de la recesión. Y tal y como está organizada hoy en día la economía, la única manera de lograr ese objetivo es aumentando la demanda... Si Europa quiere salir de la crisis, va a tener que cancelar los programas de austeridad que están estrangulando aún más la demanda. No se puede combatir exclusivamente la deuda hasta el punto de destruir la economía".

Skidelsky quiere trazar una línea muy gruesa entre "las políticas a corto plazo para la recuperación económica" y "la visión a largo plazo para la buena vida". Una vez recuperada la 'normalidad', sostiene, llegará el momento de explorar nuevas vías como la 'renta básica' (que no es lo mismo que el salario mínimo), el impuesto progresivo sobre el consumo y otras propuestas esbozadas en su libro. "Lo que está claro es que no podemos reincidir en el error y continuar por el camino que hemos llevado los últimos treinta años, cabalgando al galope de una crisis a otra".

Sin objetivo claro ni fin posible 

"El capitalismo ha conseguido un progreso incomparable en la creación de riqueza, pero nos ha dejado incapaces de dar a esa riqueza un uso civilizado", escriben Robert y Edward Skidelsky en uno de los capítulos más críticos del libro. "Está claro que el capitalismo no tiene una tendencia espontánea a convertirse en algo más noble. Si dejamos que la maquinaria funcione por sí misma, siempre querrá más, sin un objetivo claro y sin fin posible".

El propio Keynes expresó en vida su ambivalencia hacia el capitalismo. "El 'maestro' pensaba que cuando se hubiera alcanzado el objetivo de la abundancia colectiva, el capitalismo se aboliría por sí mismo", asegura Skidelsky. "En los años cincuenta y sesenta, cuando muchos gobiernos pusieron en marcha una mayor intervención en la economía siguiendo los principios de Keynes, se hablaba de la economía mixta o de un sistema socialdemocrático. La palabra 'capitalismo' cayó de hecho en desuso hasta el giro que volvió a producirse en los años ochenta".

¿La codicia, ADN del capitalismo?

"¿Acaso la codicia está en el ADN del capitalismo?", le preguntamos al coautor de '¿Cuánto es suficiente?'. "La codicia ha estado presente en todas las sociedades humanas", reconoce Skidelsky. "Uno empieza con la idea de llegar a un nivel que considera 'suficiente', pero llegado a ese punto resulta que quiere más... Forma parte del deseo humano de mejorar, es algo propio de nuestra especie. Y luego, ese afán de comparar nuestros logros con los de los demás".

Llegamos así al consumismo, "el gran placebo del capitalismo moderno". Según Skidelsky, tan necesaria como la 'tasa Tobin' para las trasacciones financieras debería ser la introducción de un impuesto progresivo sobre el consumo (gravando los artículos de lujo). En su opinión, el hiperconsumismo y el 'sobretrabajo' son las dos caras de la misma moneda, con la que seguimos pagando a duras penas los excesos de las tres últimas décadas.

Las 15 horas semanales que vaticinaba Keynes pasaron pues a la historia de las utopías. "Pero está claro que tendremos que trabajar menos si queremos trabajar todos", apunta Skidelsky, "y ése es un debate que tendremos que afrontar necesariamente a la hora de combatir el desempleo".

'Las posibilidades económicas de nuestros nietos'

En cualquier caso, la ansiedad y la inseguridad están aquí para quedarse una larga temporada. Con la mitad de población joven condenada al paro, las 'posibilidades económicas de nuestros nietos' parecen más bien funestas. Le preguntamos finalmente a Skidelsky cómo afrontar el hecho de la primera generación que vivirá por debajo del nivel económico de sus padres...

"Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la 'buena vida'. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros".

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/07/economia/1347031051.html

El expolio tributario en España

Todo monopolio tiende a sangrar al consumidor prestándole un servicio cada vez peor y más caro. El Estado de Bienestar es de facto un monopolio: el contribuyente no puede escapar de financiar sus gastos por la muy coactiva vía tributaria.

Y, como tal, el Estado de Bienestar ha terminado castigándonos con los efectos típicos de todo monopolio: impuestos crecientes y servicios deteriorados para garantizar el bienestar del Estado a costa del de los ciudadanos. 

Sus alternativos gestores desde luego no lo ocultan: PP y PSOE sólo se han dedicado a multiplicar las cuchilladas fiscales que despellejan a los españoles bajo la irrenunciable premisa de que nuestro sobredimensionado y burbujístico sector público no se toca.

Es verdad que el PSOE en su reciente Conferencia Política ha sacado a relucir su faceta más bolivariana al promover un ataque impositivo sin cuartel contra el ahorro y la acumulación de capital en España -nueva exacción sobre el patrimonio, fiscalidad salvaje sobre las rentas del capital e incremento de un ya demasiado elevado Impuesto de Sociedades-, pero no es menos cierto que en esta bacanal confiscadora sólo están continuando el guion escrito por el peronismo montoriano y rajoyesco. Y es que, de momento, es el PP y no el PSOE quien ostenta el deplorable récord de haber sido la formación política que más ha redoblado el expolio tributario sobre los españoles.

¿Cómo esperar de Rubalcaba siquiera un disimulado ademán de moderación ideológica cuando Rajoy le ha devorado el terreno liberticida al mismísimo Cayo Lara?

Rapiñas al ciudadano

PP, PSOE e IU forman parte del mismo lobby estatólatra que pretende mantener a cualquier precio el control del Estado sobre casi todas las facetas de nuestra vida: nuestra formación, nuestra salud, nuestra jubilación, nuestro transporte, nuestra cultura o nuestro entretenimiento. Por eso no sienten el más mínimo reparo en anunciar reformas tributarias íntegras cuyo objetivo manifiesto no es otro que el de la más descarnada de las rapiñas sobre el ciudadano medio. 

No se dejen engañar por las consignas que lanzan mientras dicen desfilar contra los superricos: todos los políticos son conscientes de que la parte mollar de los ingresos tributarios procede de las personas corrientes y de que, por tanto, su hiperestado sólo puede mantenerse desplumando a esas personas corrientes.

Al cabo, el griterío demagógico contra los acaudalados es sólo una forma de desviar la atención de su auténtico golpe; una forma de entretener al perro guardián con algo de carnaza mientras se roba la vivienda. Fijémonos, si no, en las propuestas particulares de la Conferencia Política del PSOE.

Aunque el foco se haya dirigido en su más que cierta propuesta de incrementar la tributación sobre los ricos, lo cierto es que las estocadas sobre el ciudadano medio son notables y generalizadas: primero, se defiende la creación de un impuesto sobre los depósitos que, evidentemente, terminaría repercutiéndose sobre los depositantes; segundo, se propugna el incremento de la tributación no sólo sobre las muy denostadas Sicav, sino sobre los mucho más suculentos vehículos que canalizan la mayor parte del ahorro financiero de los españoles: fondos de inversión y los planes de pensiones.

Tercero, también se propone suprimir las deducciones por aportación a planes de pensiones, de las que claramente se beneficia el pequeño ahorrador; cuarto, se busca eliminar el método de estimación objetiva de los rendimientos de actividades económicas, al que se acogen exclusivamente autónomos y pymes; quinto, se ambiciona la introducción de impuestos sobre "consumos nocivos" que, de nuevo, castigarían especialmente al ciudadano medio; y sexto, se pretende acabar con la actual reducción de un 40% de los rendimientos irregulares del trabajo (dietas por traslado, indemnizaciones laborales, planes de pensiones de empresa, seguros de dependencia, etc.).

En última instancia, lo que PP y PSOE (y obviamente IU) están representando no es más que un vistoso ritual populista con el propósito de legitimar ante la mayoría de la población el infierno fiscal que están construyendo y que desean seguir construyendo en España durante los próximos años. Cada uno a su manera, lavando el cerebro a su electorado para que terminen agachando la cabeza.

Pero no nos confundamos: entre los disparates pauperizadores del PSOE de Rubalcaba no hay ninguna maldad que Montoro no haya cavilado antes. La casta avanza unida en su objetivo de achicar el mercado para agrandar el Estado. A costa de todo: de nuestra libertad y de nuestra prosperidad.

Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana y profesor del centro de estudios OMMA.

http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/Nuezoct13/opinion-blogs/noticias/5306577/11/13/Rubalcaba-aprendIz-de-Montoro.html

 Os dejo también un comentario a la noticia que no tiene desperdicio realizado por Petete:

Lo peor no está ahí. Lo peor son las rentas "ficticias" inventadas por Hacienda y sobre las que se imponen impuestos. La más conocida son las de sucesiones y donaciones (se impone un impuesto confiscatorio por un hecho -donación o herencia- que no ha supuesto ninguna renta), pero hay muchas más (el IBI, que penaliza la propiedad de una vivienda, aunque no se obtengan rentas, la posesión de una segunda vivienda, que genera rentas ficticias en el IRPF por las que hay que tributar, los préstamos entre socio y sociedades, que deben tributar aunque se hagan a tipo de interés cero, la posición de un administrador de una sociedad, que debe de darse de alta en la Seguridad Social, aunque no cobre ni un euro de la sociedad y aunque ya esté dado de alta previamente en el régimen general, etc.).

Lo he dicho muchas veces, la principal causante de la crisis económica no es otra sino Hacienda y sus funcionarios. Estos nuevos publicanos, a base de retorcer la norma y de aplicar criterios absurdos han hecho que mucha gente no se atreva a iniciar ninguna actividad económica.


Saludos e intenten no enfadarse mucho.....

miércoles, 30 de octubre de 2013

Acabo de publicar un nuevo libro gratuito, "Amundsen, el explorador polar"

Hola a tod@s,

Acabo de publicar el libro titulado "Amundsen, el explorador polar". Una aventura para niños y jóvenes sobre el helado suelo de la Antártida. Un homenaje a los hombres que descubrieron ese continente para la Humanidad.

La historia de Amundsen y la conquista del Polo Sur. A principios del siglo XX sólo algunos hombres se adentraron en el interior del continente Antártico. 
Ahora tu tienes la oportunidad de adentrarte con ellos. ¿Te atreves?
Descarga el libro y disfruta de la aventura. ¡¡Es gratuito!!
Espero que lo disfrutéis. 
Un saludo,

Fernando G.

domingo, 6 de octubre de 2013

Presupuestos extraterrestres

Correr por Valdebebas, entre Sanchinarro y la M-40 madrileña, es como conducir a través de la Extraterrestrial Highway, que une el desierto de Nevada con California. Son dos planicies deshabitadas, una urbana, la otra natural, y en ambas aparecen elementos ajenos al entorno. En la carretera estadounidense no hay gasolineras, pero sí una tienda de souvenires alienígenas. En el plan urbanístico madrileño no hay habitantes, ni tráfico, pero sí un palacio de justicia con forma de enorme donut dorado. Como el resto del barrio, salvo la ciudad del Real Madrid, está inutilizado.

 El miércoles salí a correr con dos amigos, Prado y Juan, por una carretera de Valdebebas. De repente, apareció un furgón de reparto en una rotonda. Me quedé mirando al conductor como se puede mirar a un rinoceronte en la Gran Vía. Casi me atropella. Supongo que hubiese destrozado los porcentajes de mortandad de tráfico del barrio, que se habrían disparado un 100%. Sin embargo, ningún periódico hubiera titulado así, sino con algo que interpretase el hecho. Algo como "Extraño suceso: arrollado un corredor en una zona casi sin tráfico". Es la diferencia entre la estadística y la realidad.

Llevamos dos semanas de mucho porcentaje, fruto de la publicación del último boletín del Banco de España y de los Presupuestos Generales del Estado. A grandes rasgos, plantean que la economía está ya creciendo (0,1% del PIB en términos intertrimestrales), que el año que viene lo hará un poco más (0,7% del PIB en términos anuales), y que el desempleo apenas se reducirá en unas décimas (0,1% en términos de la EPA). El presidente del Gobierno ha puesto un titular a estos datos en su reciente viaje a Japón: "Ahora se habla cuán grande va a ser la recuperación".

Por si acaso me he equivocado de Informe de Banco de España, me lo descargo de nuevo. Y empiezo a buscar trazas de la recuperación de la que habla el presidente. Así, por ejemplo:

1.       En la página 7 se dice lo siguiente sobre los salarios: "Continuó la moderación interanual tanto en la remuneración de los asalariados (-1,1%) como en la formación bruta de capital fijo". Es decir, las rentas de las familias siguen tan a la baja como la inversión de las empresas.

2.       En la página 17 se dice lo siguiente sobre el crédito: "el desglose por sectores evidencia (...)
cierta estabilidad en el ritmo de retroceso en los fondos captados por los hogares y por las empresas y de un mayor dinamismo de los pasivos de las administraciones públicas". Es decir, que el proceso de caída del crédito es constante en la economía real, mientras que la Administración tiene más facilidades para endeudarse en los mercados internacionales.

3.     En la página 33 se dice lo siguiente sobre las empresas: "En el primer trimestre de 2013 se prolongó la tendencia decreciente de la actividad, aunque el ritmo de contracción se moderó un poco algo en comparación con el mismo periodo de 2012". No merece mayor comentario.

4.     En la página 37 se dice esto sobre el empleo: en el primer trimestre "el número de empresas que destruyeron empleo se situó en el 59,4%, porcentaje tres décimas por encima del año anterior". No obstante, en la página 47 se matiza que en el segundo trimestre de 2013, el empleo atenuó su ritmo de descenso interanual hasta el -3,6%, un punto porcentual menor al registrado en el primer trimestre". La destrucción de empleo, a pesar de ser inferior al -4,6% de periodo anterior, sigue siendo la mayor desde el último trimestre de 2011, es decir, desde que el actual Gobierno tomó posesión.

 ¿Es posible hablar de "cuán grande será la recuperación" con estos datos? Pues depende de cómo se module el mensaje. El Gobierno ha optado por recurrir a metas muy conservadoras tanto de crecimiento como de empleo para dar sensación de mejora según las va superando. Ya ha revisado al alza las previsiones de 2014 y, muy posiblemente, lo tendrá que volver a hacer por la misma inercia del ciclo económico. Pero dividir en dos los peldaños de una escalera para dar moral al ciudadano no implica que no haya que subirla de todas las maneras.

Mariano Rajoy encontró una economía con gran parte de la banca arruinada y unas administraciones que no pagaban a sus proveedores. Hoy gestiona un páramo de desempleo, asfixia fiscal y depresión del consumo interno en el que, a base de sacrificios, florecen algunos indicadores, como las exportaciones y cierto retorno en la confianza internacional en la banca. Los problemas antiguos no se han volatilizado, sino que han salido de los cajones de las administraciones para entrar en el casillero de la deuda. Ésta rebasará el billón de euros y exige pagar unos intereses de 35.000 millones de anuales.

Además de maniatados por el pago de intereses, los Presupuestos presentados esta semana como los de la "recuperación", en palabras del ministro Cristóbal Montoro, están encabezados por un dato que cuestiona en sí mismo esta calificación: el gasto en desempleo subirá un 10%. La previsión de creación de puestos de trabajo es positiva en términos de la Encuesta de Población Activa (+0,1%) y negativa en términos de contabilidad nacional (-0,2%), porque ésta última no recoge la contratación de baja calidad. Es decir, que los pocos empleos que se generen serán mal pagados.

Si tenemos en cuenta que la presión fiscal estará en máximos de la democracia, con el consiguiente drenaje del bolsillo ciudadano y empresarial, y la inversión pública en mínimos desde tiempos de Naranjito, da la sensación de que el Gobierno lo fía todo a que la economía se vaya desperezando a base de la denominada "devaluación interna" que, en lengua común, se llama recorte de salarios para exportar mejor. Todo ello con la contrapartida de que la demanda interna, que representa un tercio del PIB, seguirá en mínimos desde 2011.

De las reformas para regenerar las instituciones y mejorar la calidad democrática del país, que tienen un notable impacto en la economía a medio plazo, no sólo ni se habla, sino que se brindan espectáculos tan edificantes como el sainete de nombramientos en la Comisión de la Competencia o el enchufe del ex ministro Juan Carlos Aparicio en el consejo de Indra con el dinero de todos.

En la Extraterrestrial Highway la Policía te obliga a tener los faros del coche encendidos en pleno día porque hay tal nivel de luminosidad que, en el improbable caso de que se cruce un coche de frente, te impide verlo. El crisol de destellos lo ha convertido en un lugar famoso por los accidentes, pese al escaso tráfico que hay, y por los presuntos avistamientos ovnis. El Gobierno ha optado por intentar deslumbrar a una ciudadanía exhausta con los primeros datos positivos con el consiguiente riesgo de que, a la primera circunstancia adversa, la economía se vuelva a estampar.

De la recesión se puede salir con un Excel, pero a la recuperación sólo se llega con empleo. Alterar los factores de esta ecuación puede llevarte a creer que los brotes verdes son bosques o que el palacio de justicia de Valdebebas es una nave espacial, cuando ni siquiera es un palacio de justicia. Sólo es deuda.

Fuente. Diario El Mundo.

Francisco Pascual.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/nodoycredito/2013/10/06/presupuestos-extraterrestres.html

jueves, 3 de octubre de 2013

Mi cuarto cuento infantil publicado: la guerra de Troya

Hola a tod@s,

Acabo de publicar mi cuarto cuento infantil titulado "La guerra de Troya". Los cuentos que publico son de carácter educativo pero sin perder el componente divertido y de enseñanza.

El libro está dirigido a niños a partir de 8 años. El cuento está disponible para ipad y en formato pdf.

¡¡Y lo mejor de todo es que es gratuito!!


SINOPSIS: Esta historia ocurrió hace más de 3.000 años. En los tiempos donde los dioses se confunden con los héroes, y los héroes con los hombres. En una época donde la realidad se mezcla con el mito.
La envidia, la venganza, el amor y la guerra se juntan en esta historia.
Una historia fascinante.... ¿te atreves a descubrirla?
Una forma sencilla y divertida de empezar a conocer la Historia para los más jóvenes, y otra forma diferente de volver a recordarla para todos.

El relato se completa con unos ejercicios de comprensión como repaso y un puzzle interactivo.

Os dejo los links para bajarlo:

Formato iPad: 

Formato Pdf: 




Para conocer el resto de mis cuentos visita mi blog:  http://editorialweeble.blogspot.com.es/

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Por qué no nos han dado los Juegos?

Es curioso que una gran cantidad de gente, y algunos de ellos versados en el mundo del deporte, echen exclusivamente al Comité Olímpico Internacional las culpas por el cuarto fracaso de Madrid en la carrera por los Juegos Olímpicos. El resultado fue peor de lo esperado, porque da la sensación de que lo que ha dolido no ha sido perder, sino hacerlo con Estambul a la primera (¿Es que íbamos a por una derrota honrosa, entonces?) y como digo, las explicaciones desde muchos ámbitos van desde acusar al COI de no respetar sus propias normas (¿Me podría decir alguien cuales son, por cierto?) a, directamente, acusarlos de dejarse sobornar o quizá de recibir comisiones en B. Bien. Dejando aparte que la autocrítica sigue siendo una flor que se da con dificultad en España, me permito exponer mis discrepancias con esa visión.

1)    El COI no tiene norma alguna reglada de elección de sede olímpica. Todos los datos se valoran en conjunto y el proyecto es, simplemente, uno más. Río ganó con el peor la sede de 2016. Madrid se felicita porque su proyecto para 2020 era muy bueno. Lo era, pero hacerlo lo mejor posible es algo que se debe dar por supuesto. En el tenis, hay a veces padres que te preguntan si su hijo puede ser profesional porque juega muy bien. Respuesta: el 1.856 de la ATP o la WTA juegan de maravilla. Pero para llegar a la élite hay que tener otra cosa además. No basta tener un buen proyecto. Hay que convencer de que lo puedes llevar a cabo, porque el papel lo aguanta todo.

2)     La credibilidad del deporte español en el mundo es máxima, pero la de España no. Una candidatura tiene dos patas, la deportiva y la política. La parte deportiva ha trabajado excelentemente en la presentación y promoción de la candidatura. Seguramente buena parte de la segunda línea política lo ha hecho también, pero quien tenía que hablar ante el Senado olímpico no ha sido capaz de convencer de nada. Nuestro deporte presenta unos resultados y la clase política los suyos, que se miden en déficit, falta de economía productiva y seis millones de parados. Si con esas circunstancias dices que puedes organizar el evento más importante y costoso del mundo -aunque sí es cierto que deja réditos- tienes que ser capaz de convencer. Repito: no se ha hecho.

3)     El mundo está globalizado y la información fluye como nunca: los miembros del COI no son esfinges. Saben perfectamente, o si no se les dice por parte de las candidaturas rivales, cual es el estado real de un país en cuanto a paro, corrupción y deuda. Si luego el presidente del Gobierno , que tiene una llave de la caja, habla a los miembros del COI con un discurso mitinero que más parece que los regaña, y la alcaldesa, que tiene la otra, les hace un discurso como para invitar a un grupo de pensionistas de Yorkshire a venir a Madrid, lógicamente desconfían. El COI es la organización más eficiente y poderosa del mundo, que a veces se nos olvida.

4)      El 80% de las instalaciones no están hechas. Están comprometidas a hacerse aunque aquí se emplease la otra palabra. Aquí los proyectos del país eran unos hasta que llegó la crisis y se dio la vuelta a las cosas. Repito: ¿Cómo convences al COI de que pase lo que pase el proyecto no se va a torcer? Con credibilidad y discursos de altura. Ellos saben muy bien de que en España, los mismos que les prometen que eso va a suceder, han articulado otro discurso que da como mérito el haber bajado en un mes 31 parados en un entorno de seis millones, así como la deuda existente de la capital que va a acoger los Juegos. Los discursos de consumo interno no sirven para los no adictos. Y menos para el extranjero. En la candidatura de 1966 figuraba el Estadio de Vallehermoso. Ahora es un solar y no se ha construido nada que lo sustituya.

5)     La Operación Puerto sigue haciendo daño pero no es responsabilidad del deporte sino, de nuevo, del Estado, porque se debe a unas normas judiciales. El deporte español tiene un inequívoco compromiso contra el dopaje pero lo que llega es que el Estado defiende, o ha defendido hasta ahora, a los implicados en la Puerto. Si en la próxima operación, con la nueva ley, ya se actúa de modo racional, igual se echa al olvido esa mancha. Pero de momento no parece suficiente que, de nuevo, se vendan palabras y no hechos. Lo mismo puede decirse sobre la corrupción política, que siempre se barre bajo la alfombra.

6)     El COE ha echado el resto por los Juegos y es una efectiva casa común de los deportistas. Ha podido cometer errores, nadie está libre de ellos, pero su responsabilidad es mínima en relación a la magnitud de lo acontecido. El COI lo juzga todo. Si les presentas a unos dirigentes políticos a los que nunca han visto, que son incapaces de mantener una conversación fluida con ellos y les preguntas por una cosa y te responden con otra, se nota y muestra poca preparación. Samaranch no hablaba inglés cuando empezó sus contactos internacionales y, con más de 40 años, alcanzó un nivel notabilísimo. En la candidatura hay gente que se ha dejado la piel y la vida (como Manuel Cano, que además de amigo es uno de los mejores periodistas deportivos de España) que no merecen lo que han hecho otras personas con su trabajo.

7)      La presentación ha sido desequilibrada en los 'directos': Samaranch hijo, Zabel, Gasol, el príncipe Felipe... demostraron altura olímpica. Rajoy y Ana Botella patinaron. Tienen la llave de la caja, repito. La candidatura de la austeridad, por cierto, llevó a un centenar de personas a Buenos Aires. Un tercio más que las otras.

8)      El COI mira por su negocio, evidentemente. La edición de Atenas 2004 se saldó como un fiasco en términos de imagen. La de Río 2016 es arriesgada y un voto de confianza. Darle ahora los Juegos a una ciudad con más de 7.000 millones de deuda y a un Estado con casi un billón (y que ha pasado en un año del 69% a 84% del PIB), un paro que no se reduce y que entre los jóvenes es el doble que en Turquía, y sin economía productiva apreciable ni recursos propios, era un tercer riesgo. El COI, queda dicho, vela por su negocio. No se les puede culpar de ello. La culpa no es suya ni de nuestro deporte. Ah: seguramente también conocerán el curriculum de la alcaldesa, y que no ha sido elegida por voto popular para ese puesto, lo que ofrece alguna duda no sobre la estabilidad de las instituciones, sino de las personas que las ocupan.

9)      Es contradictorio que si estás vendiendo que tienes el potencial de organizar unos grandes juegos con poco presupuesto, estés además diciendo que los necesitas para salir de la crisis y salvar al deporte de la ruina. Es lógico que el COI haya dicho, por boca de Nawal el Moutawakel, que España debe dedicar esos inmensos recursos y potencial a cosas más importantes que los Juegos. Censurémosla por corrupta, vale, pero es una verdad, más que como un puño, como un puñetazo.

10)  Tokio ofrece una cosa que aquí no teníamos: hechos, más allá de las palabras, un proyecto sólido, eficacia probada y solvencia económica. Están estancados, es cierto, pero es como cuando un millonario dice que está en la ruina. Igual es que en vez de un billón tiene medio. Aquí, ya lo vemos.

11)  Dinero hay: lo hemos dicho en público y como dije en mi anterior blog, si lo invertimos en economía productiva y ese deporte que debían salvar los Juegos, igual salvamos al país y a nuestro deporte de irse al carajo. Pero igual decir esto es demagogia.

12)  Y nadie piense que me alegro por este desastre, porque es una muestra de lo poco que cuenta en el mundo mi país y el de mis hijos. De cómo nos ven. Los Juegos son, evidentemente, una ocasión perfecta para servir de motor de desarrollo, pero hay que demostrar que se es capaz de hacerlo. Estuvo Barcelona 92, pero hace 21 años y habría que hablar bastante de cuanto contaron los fondos de la Unión Europea para la España de aquellos años. Estoy, lo confieso, enfadado con la gente que ha hecho posible que se perdiera esta oportunidad. Lo peor que le puede pasar a una persona es creerse su propia propaganda. A un país, que lo hagan sus dirigentes.

 Por Fernando Carreño.  http://www.marca.com/blogs/tirandoadar/2013/09/08/no-nos-han-dado-los-juegos.html

miércoles, 28 de agosto de 2013

La herejía económica de España

Nos dice el Gobierno una y otra vez que tiene espíritu reformista, al tiempo que ciertos dirigentes del partido en el poder están acusados de haber hecho el egipcio, pero no por hacer reformas como Akenatón, que suprimió el culto politeísta y, en particular, el de los sacerdotes de Amón, verdaderos gobernantes de Egipto hasta ese momento, sino por otros asuntos más turbios.

No tenemos ningún Akenatón y nos gobiernan los sacerdotes de Amón, es decir, funcionarios, empleados del partido político en el poder y gente cuyo único culto viene siendo pisar moqueta. De la misma casta de sacerdotes de Amón que los que estuvieron en los gobiernos de Zapatero y con prácticamente el mismo espíritu reformista. No saben qué hay en la calle y adoran la moqueta.

El problema del consumo privado

Mientras, algún hereje se preocupa por la economía. Así, teme por el consumo privado que sigue descendiendo trimestre a trimestre y, al representar aproximadamente un 60 por ciento del PIB, cualquier variación conlleva una gran repercusión en el crecimiento.

En ese continuo y agravado descenso del consumo, indicador con resistencia a la baja en cualquier caso, se ve la errónea política fiscal del Gobierno, que ha atacado la renta disponible donde más duele, en el IRPF, induciendo cambios permanentes en la conducta de los consumidores que no se fían de que los impuestos, como se quiere hacer creer, vayan a descender en un futuro. El desempleo, el empobrecimiento de las clases medias y los cientos de miles de autónomos y pequeños empresarios en la ruina acaban por dibujar un panorama nada esperanzador para una rápida recuperación del consumo privado.

En general, una política económica tan poco creativa como la actual y tan conservadora con los valores que la izquierda ha establecido en nuestro país no es posible que rinda más frutos que permitir que el Estado no se hunda, aun a costa de hundir a quien sea necesario. De hecho, la reforma financiera obedeció a la urgencia de aislar el problema de las cajas de ahorros para mitigar el efecto contagio al Estado.

Si para conseguir este propósito se convierte a la banca en un zombi que no cumple ninguna función crediticia da lo mismo, puesto que de lo que se trata es de poder vender la deuda pública para alimentar una máquina tan mastodóntica como ineficaz. Una deuda pública que ya supera el 90 por ciento del PIB y la fiesta continúa. Es decir, el Estado acapara los recursos financieros disponibles y publica normas de solvencia que estrangulan el crédito mientras algún ministro se queja de que no fluya el crédito a las empresas y particulares. Pura coherencia y puro cinismo.

Nada serio se ha hecho para reformar las AAPP y nada serio se hará, pues los sacerdotes de Amón dan continuidad a una política que no tienen que consensuar con la oposición porque no pueden estar más de acuerdo. No es demagogia decir que el Estado existe para satisfacción de los partidos y no éstos para la satisfacción del pueblo. Ese es el sentir general y éste raramente se equivoca.

Así está el panorama

El panorama es pues de debilidad en el consumo, equilibrio en el comercio exterior, recursos financieros acaparados por el Estado y estrangulamiento del crédito al sector privado. Las pobres expectativas y las dificultades de financiación mantienen la inversión decreciendo cada trimestre y no tenemos que recordar que ésta no sólo contribuye a la demanda nacional sino también para que crezca el empleo.

Hay un dato escalofriante que es la escasa inversión extranjera directa del primer trimestre, tan sólo algo superior a 2.000 millones de euros, fiel reflejo de que aún no se percibe nuestro país como tierra de promisión o al menos aún no lo creen así desde fuera.

¿Creemos nosotros en nosotros mismos? Nuestro capitalismo es cutre y carente de otras formas de financiación de la inversión que el crédito bancario puro y duro. El capital riesgo privado es simbólico; el de iniciativa pública ineficaz en general, cuando no corrupto; la banca de inversión es una entelequia, porque a los bancos lo que les sigue gustando es la nómina, comprar deuda pública y ganarse sus duros sin despeinarse.

Bastante tienen con hacer la banca de andar por casa sin dejarse los pelos en la gatera como para ponerse estupendos financiando proyectos que ni entienden ni quieren entender. Lo de los business angels y todas esas patrañas quedan muy bien en los manuales de las escuelas de negocios, pero casi nadie cree en ángeles a estas alturas de la crisis pues hacen tan pocos milagros que apenas se nota.
Los mimbres con que cuenta cualquier emprendedor para poder sacar adelante un proyecto apenas se circunscriben a pedir un leasing para comprarse esa máquina que necesita o hipotecar su casa para que le den un crédito para el traspaso del bar de copas que va a poner.

Ahora bien, si consigue una cosa o la otra habrá puesto una pica en Flandes, porque el leasing como forma de financiar bienes de equipo no hace más que decrecer y su saldo financiado es la mitad que hace 4 años (20.000 millones, cifra irrisoria) y para que te den una hipoteca tienen que darse dos circunstancias: estar lo suficientemente sonado como para pedirla y pillar al banco en el día tonto, es decir, en las calendas griegas.

Si no viene inversión extranjera, si en España emprender es casi imposible y si aquí lo único que cuenta es que el Estado siga emitiendo deuda para seguir repartiendo subsidios, vamos mal. Que no se termine de desplomar la demanda a base de estabilizadores automáticos como el desempleo y otros subsidios financiándolos con deuda tiene las patas cortas y nos lleva a una espiral de pobreza, esa pobreza socialista que diseñó Zapatero y que tan bien acabó ejecutando.
Parece lógico que el socialismo fabrique pobres, pues dice tener en ellos su base social, pero lo que nadie pensaba es que en España todos los partidos eran socialistas.

Mucha palabrería con los emprendedores, pero poco para que invertir en España no sea llorar. Ahora no se necesitan palabras, se necesita creatividad, pero ¿qué puede hacer un Gobierno de burócratas, funcionarios y empleados de un partido político?, ¿qué saben ellos de empresas e inversiones? Es como si en el antiguo Egipto les hubieran preguntado a los sacerdotes de Amón por la inversión empresarial; la condena a muerte por hereje no se la quitaba nadie.


Juan Fernando Robles es profesor de finanzas
Fuente: El Economista, España